La Reserva Federal elevó el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 25 puntos básicos, hasta el 3,75%-4,00%, el 16 de septiembre de 2026. La decisión, adoptada por unanimidad, fue la primera subida desde 2023 y marcó un cambio: de esperar más evidencia a actuar contra una inflación que, según el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), se ha mantenido demasiado alta durante demasiado tiempo.

La decisión fue más que una respuesta a un solo informe de inflación. El presidente Kevin Warsh argumentó que el crecimiento, el empleo, la inversión empresarial y las condiciones crediticias de EE. UU. eran lo bastante sólidos como para absorber una política menos acomodaticia. También rechazó una senda predeterminada para futuras subidas de tipos. El resultado es una señal de política monetaria agresiva (hawkish), con una incertidumbre considerable sobre el ritmo de cualquier endurecimiento adicional.

Para los mercados, la pregunta principal ya no es si la Fed ha comenzado a subir los tipos, sino si la inflación persistente, la fuerte demanda de capital y la presión geopolítica mantendrán los tipos de interés y los rendimientos de los bonos más altos durante más tiempo de lo que esperan los inversores. Warsh describió la tasa de desempleo del 4,1% como ampliamente coherente con el pleno empleo, señalando las ofertas de empleo, las horas semanales, la contratación, los ingresos del sector privado y las solicitudes de desempleo como evidencia de que el mercado laboral se mantiene firme.

El avance de la inflación no fue lo bastante rápido. La Fed quería tener la confianza de que la inflación subyacente se dirigía hacia el 2% con claridad y a la velocidad suficiente. Warsh estimó que la inflación PCE general de agosto rondaba el 3,6%, citando un PCE subyacente cercano al 3,2% y un IPC cercano al 2,4%, al tiempo que advirtió que demasiadas categorías seguían subiendo más de un 3% en periodos de seis y doce meses.

El Resumen de Proyecciones Económicas de septiembre modificó la senda de política esperada. La mediana de los participantes del FOMC proyectó un crecimiento del PIB real del 2,3% en 2026 y del 2,4% en 2027, una inflación PCE del 3,7% en 2026 y del 2,3% en 2027, y una tasa de fondos federales del 4,1% a finales tanto de 2026 como de 2027.

Destacan cinco señales de la rueda de prensa. Primero, la Fed no considera que la postura anterior fuera claramente restrictiva. Segundo, las decisiones futuras no seguirán una secuencia predeterminada. Tercero, la Fed quiere que los mercados dejen de reaccionar de forma exagerada a cada dato individual. Cuarto, el alza de los rendimientos a largo plazo no obedece únicamente a la Fed. Quinto, la inteligencia artificial (IA) afecta tanto a la demanda como a la oferta.

Visión de Trading

La decisión de septiembre confirma que la Fed ha pasado de la paciencia a la acción, pero no confirma una larga serie de subidas.