El EUR/USD cotizó cerca de $1.16 el lunes, manteniéndose justo por debajo del nivel psicológico redondo, después de que el dólar estadounidense subiera hacia un máximo de dos semanas desde alrededor de $1.18 la semana anterior. La moneda única todavía se encamina hacia un segundo avance mensual consecutivo, pero su impulso alcista se ha enfriado claramente desde que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, aprovechó su discurso central en el simposio de Jackson Hole para recordarle a los mercados que un mayor endurecimiento de la política monetaria sigue firmemente sobre la mesa.

Warsh le dijo a la audiencia en Jackson Hole que los responsables de política monetaria todavía "tienen trabajo por hacer" a menos que la inflación subyacente regrese de forma convincente hacia el objetivo del 2% de la Fed. Es importante señalar que el discurso no llegó a anunciar una subida de tasas ni a establecer un calendario específico; se trató de una advertencia y no de una decisión de política monetaria, y los operadores deberían tratarlo como tal y no como un hecho consumado. Aun así, los futuros de tasas de interés se movieron rápidamente para reajustar las probabilidades de una subida en septiembre, llevando la probabilidad implícita por el mercado a aproximadamente el 57%, un fuerte incremento desde cerca del 35% en los días previos al discurso de Warsh. Esa es una lectura del mercado sobre el discurso, no un compromiso de la Fed, y la cifra seguirá cambiando a medida que lleguen nuevos datos durante la semana.

Ese reajuste se reflejó de inmediato en el mercado de bonos. El rendimiento del Tesoro estadounidense a dos años, que es inusualmente sensible a las expectativas de la Fed en el corto plazo, subió hacia el 4.33%, ampliando la ventaja de rendimiento que los activos en dólares tienen sobre el euro. Esa brecha de rendimiento es, posiblemente, un problema más inmediato para el EUR/USD que cualquier dato individual: la eurozona puede seguir generando cifras alentadoras de crecimiento e inflación, pero el par todavía tiene que competir con un banco central al otro lado del Atlántico que, una vez más, está señalando que podría pagarles más a los inversores por mantener su moneda.

Esto convierte al informe de empleo de EE. UU. del viernes en el evento decisivo de la semana. La nómina no agrícola de agosto se publicará a las 8:30 a. m., hora del Este, con estimaciones de consenso agrupadas alrededor de 50,000 nuevos empleos y una tasa de desempleo que se espera se mantenga cerca del 4.1%, tras la sorpresiva pérdida de 23,000 puestos en julio. Un dato más sólido de lo esperado, en particular uno con componentes firmes de salarios y horas trabajadas, tendería a reforzar el enfoque hawkish de Warsh y podría empujar al EUR/USD más por debajo de $1.16. Una lectura más débil funcionaría en sentido contrario, debilitando las expectativas de una subida en septiembre, presionando a la baja los rendimientos del Tesoro y ofreciéndole al par un camino más despejado de regreso hacia sus máximos recientes.

Los operadores no tienen que esperar hasta el viernes para obtener pistas. Los datos de vacantes de empleo en EE. UU. se publican el martes, mientras que los indicadores de empleo del sector privado, las solicitudes semanales de subsidio por desempleo y las cifras revisadas de productividad están programados para llegar más adelante en la semana, cada uno ofreciendo una lectura incremental sobre el impulso del mercado laboral antes de la cifra principal de nóminas. Dado que el informe del viernes se entiende mejor como la principal prueba programada de la semana y no como una publicación que por sí sola dicte mecánicamente la decisión de septiembre, estos datos previos son importantes para calibrar las expectativas antes del evento central.

El otro lado del par tiene su propio catalizador. Los datos preliminares de inflación de la eurozona se publican el martes, y las estimaciones actuales de las encuestas apuntan a un repunte en la tasa general respecto a la lectura confirmada de julio del 2.9%, con pronósticos que oscilan en un rango de aproximadamente el 3.0% hasta un máximo del 3.3%-3.4%, según la encuesta. Un dato hacia el extremo superior de ese rango reforzaría los argumentos a favor de una subida de tasas del Banco Central Europeo en septiembre, lo que podría compensar parte del respaldo al dólar generado por los comentarios de Warsh, aunque por sí solo no garantizaría una medida del BCE.

También se está gestando una auténtica historia de crecimiento en segundo plano. El índice compuesto preliminar de gerentes de compras (PMI) de agosto subió a 52.1 desde 52.0, un máximo de nueve meses, impulsado principalmente por los pedidos manufactureros y una renovada demanda de exportaciones. Las lecturas finales de los PMI manufacturero y de servicios, previstas para esta semana, pondrán a prueba si esa mejora es duradera en el conjunto de la economía o si está concentrada en un puñado de sectores favorables.

En el gráfico, $1.1600 actúa como el pivote inmediato para el par, con una primera capa de soporte ubicada alrededor de $1.1550 y un piso más profundo cerca de $1.1500. Al alza, la resistencia se concentra en la zona de $1.1660 a $1.1700. Estos niveles deben entenderse como referencias técnicas indicativas extraídas del gráfico actual y no como niveles fijos ni universalmente aceptados, ya que pueden cambiar rápidamente en cuanto se conozcan los datos de empleo del viernes y las publicaciones de la eurozona del martes.

Al juntar todas las piezas, el rumbo del EUR/USD para esta semana parece condicional más que direccional. Un informe de empleo de EE. UU. débil, combinado con un dato de inflación de la eurozona firme, construiría el caso más sólido para una ruptura por encima del pivote y hacia la resistencia, ya que enfriaría simultáneamente las apuestas de subida de la Fed y reforzaría las expectativas sobre el BCE. Una cifra de nóminas fuerte, en cambio, dejaría a los alcistas del euro negociando al mismo tiempo con la Reserva Federal y con el mercado de bonos, una combinación que históricamente ha mantenido al par contenido dentro de su rango reciente.

Para los operadores activos, la disciplina clave esta semana consiste en separar lo que ya ha ocurrido de lo que todavía es una previsión. El discurso de Warsh y el déficit de nóminas de julio son hechos confirmados; las nóminas de agosto, la inflación de la eurozona y cualquier decisión de política posterior de ambos bancos centrales siguen siendo escenarios hasta que los datos se publiquen realmente. Al posicionarse en torno a probabilidades destacadas, como la probabilidad implícita por el mercado de aproximadamente el 57% para una subida en septiembre, hay que tener en cuenta que este tipo de precios puede moverse de forma significativa dentro de una sola sesión de negociación a medida que llega nueva información.

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Perspectiva de Trading

Para los operadores de EUR/USD, el planteamiento de esta semana tiene menos que ver con elegir una única apuesta direccional y más con ordenar dos riesgos de datos que compiten entre sí. El informe de empleo de EE. UU. del viernes tiene mayor peso porque alimenta directamente las expectativas sobre la Fed en septiembre, pero el dato de inflación de la eurozona del martes llega primero y podría reajustar el tono de cara a la segunda mitad de la semana. Un enfoque disciplinado implica esperar la confirmación de al menos una de las dos publicaciones, en lugar de posicionarse fuertemente de antemano en torno al pivote de $1.1600. Los operadores que se inclinen por posiciones cortas ante datos sólidos de EE. UU. deberían vigilar la banda de soporte de $1.1550 y $1.1500 en busca de señales de agotamiento, ya que un nivel que no logre sostenerse al cierre sugeriría que el movimiento todavía tiene recorrido. Quienes busquen un rebote ante un dato de nóminas más débil deberían considerar la zona de $1.1660-$1.1700 como la primera prueba real de una renovada fortaleza del euro, no como un objetivo garantizado. MC Markets no cita niveles exactos sin una verificación independiente de datos de mercado, por lo que los operadores deben confirmar los precios en tiempo real y el calendario económico directamente antes de actuar sobre cualquiera de los niveles aquí mencionados. Sobre todo, hay que recordar que la probabilidad de aproximadamente el 57% para una subida en septiembre es una fotografía de los precios de los futuros, no un compromiso de la Reserva Federal, y seguirá moviéndose a medida que lleguen nuevos datos durante la semana.