Las acciones de SpaceX subieron un 6.1% hasta $114.92, dejando atrás lo que muchos operadores temían que sería una ola de ventas desordenada tras el vencimiento del primer gran periodo de bloqueo (lockup) posterior a la salida a bolsa de la compañía, que dejó habilitadas para cotizar aproximadamente 911.5 millones de acciones antes restringidas. El rebote llegó justo una sesión después de que la acción sufriera su segundo peor día en su historia, con una caída de casi el 14% hasta un mínimo histórico de $108.27, mientras los inversionistas sopesaban el fuerte gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial frente a la ansiedad por el vencimiento del lockup.

Un periodo de bloqueo (lockup) es un mecanismo estándar de las salidas a bolsa que impide que los directivos, empleados e inversionistas iniciales de una empresa vendan sus acciones durante una ventana de tiempo determinada después de que el valor comienza a cotizar. Su vencimiento no obliga a nadie a vender; simplemente elimina la restricción y permite que esos tenedores decidan por sí mismos si toman ganancias, mantienen sus posiciones a largo plazo o esperan un mejor precio. Los mercados suelen prepararse para estos vencimientos porque pueden aumentar de forma considerable el número de acciones disponibles para negociación pública, conocido como el flotante (float), y un flotante mayor puede generar presión vendedora si una parte importante de los tenedores decide vender al mismo tiempo.

En este caso, el bloque desbloqueado representó aproximadamente el 7% de las acciones en circulación de SpaceX. Las estimaciones independientes del mercado sobre su valor en dólares variaron, con cifras que van desde unos $99 mil millones hasta cerca de $116 mil millones, según el precio de referencia y el momento utilizados, lo que respalda con holgura la cifra de más de $100 mil millones que circuló entre las mesas de trading durante la jornada. Para poner esto en contexto, ese único tramo de desbloqueo es mayor que las 639 millones de acciones vendidas originalmente en la histórica salida a bolsa de SpaceX, una oferta que recaudó unos $86 mil millones a un precio de $135 por acción. El cierre del jueves deja a la acción todavía un 15% por debajo de ese precio de salida a bolsa, lo que significa que los inversionistas que compraron en el debut siguen en pérdidas incluso después del rebote.

En lugar de una estampida de salida, la actividad en el mercado de opciones antes del desbloqueo sugería una historia distinta. Los operadores institucionales habían estado construyendo posiciones alcistas en opciones call antes de la apertura del jueves, una señal de que al menos parte del dinero más sofisticado apostaba a que la acción podría mantenerse firme, o incluso repuntar, una vez que el exceso de oferta se convirtiera en un evento conocido y ya incorporado en el precio, en lugar de una incógnita temida. Ese tipo de posicionamiento ayuda a explicar por qué un evento señalado durante mucho tiempo como un riesgo terminó coincidiendo con una ganancia y no con un desplome.

Esta calma no debe confundirse con que la historia haya terminado. El calendario de desbloqueos de SpaceX sigue muy cargado más allá de esta semana. Se espera que tramos adicionales de aproximadamente 319 millones de acciones queden habilitados alrededor del 20 de agosto, seguidos de nuevas liberaciones de una magnitud similar en septiembre y octubre. Más allá de esas fechas cercanas, el calendario general de desbloqueos continúa ampliándose durante el resto del año, y se espera que la proporción acumulada de acciones de libre negociación siga aumentando hasta diciembre. Cada liberación adicional se suma al conjunto de acciones que, en teoría, podrían llegar al mercado, aunque lo ocurrido esta semana sugiere que la demanda puede absorber los aumentos de oferta sin una reacción desordenada.

Una pieza especialmente grande de la estructura accionaria sigue fuera de juego por ahora. El mayor accionista de SpaceX, que posee más de 6 mil millones de acciones, o aproximadamente el 40% de la compañía, permanece bloqueado hasta junio de 2027. Eso mantiene fuera del mercado, durante casi otro año, a la mayor fuente potencial de oferta futura, lo que da tanto a los alcistas como a los bajistas un largo margen de tiempo antes de que ese riesgo puntual deba incorporarse en el precio.

Para los operadores, la conclusión práctica es que la sesión del jueves superó una prueba importante sin desatar la estampida de ventas que muchos habían anticipado, pero la dinámica de oferta subyacente no ha desaparecido, solo se ha postergado en una serie de eventos más pequeños y ya programados. Cada nueva fecha de desbloqueo se convierte en una nueva oportunidad para medir si la demanda puede mantener el ritmo de un flotante en expansión. Que se repita la calma del jueves reforzaría la confianza en que el mercado ya absorbió la mayor parte de la preocupación por el exceso de oferta a corto plazo; una reacción más débil en las fechas del 20 de agosto o de septiembre sugeriría que la paciencia del mercado tiene límites.

Es probable que la volatilidad en torno a las acciones de SpaceX se mantenga elevada, sin importar el resultado a corto plazo. La acción osciló entre un mínimo histórico y un rebote porcentual de dos cifras en el lapso de solo dos sesiones, un recordatorio de que los valores de reciente cotización y alto perfil, con grandes volúmenes de acciones restringidas, pueden moverse con fuerza en cualquier dirección a medida que evoluciona su estructura accionaria. Los operadores deberían dimensionar sus posiciones teniendo en cuenta ese potencial de oscilación, en particular en cada fecha de desbloqueo programada durante el resto del año.

La lección más amplia para los operadores va más allá de SpaceX. Las empresas recién salidas a bolsa con estructuras accionarias inusualmente grandes y un flotante reducido tienden a producir exactamente este tipo de evento de doble filo: un titular que suena inequívocamente bajista, una acción que reacciona con calma o incluso de forma positiva, y un mercado que queda debatiendo si esa calma refleja una demanda genuinamente absorbida o simplemente una reacción retrasada que aún podría manifestarse en el próximo desbloqueo programado. Salidas a bolsa comparables de grandes tecnológicas en los últimos años han mostrado ambos patrones en distintos momentos de sus calendarios de desbloqueo, por lo que una sola sesión tranquila debe considerarse informativa, pero no concluyente.

Las condiciones de liquidez en torno a cada fecha de desbloqueo también merecen atención. Un flotante mayor generalmente reduce los diferenciales entre precio de compra y de venta (bid-ask) y puede facilitar la negociación de la acción en grandes volúmenes, lo cual es un beneficio estructural genuino tanto para los participantes institucionales como para los minoristas, sin importar la dirección del precio a corto plazo. Esta mejora en la liquidez es una consideración distinta de la cuestión direccional de la presión vendedora, y los operadores deberían evitar confundir ambos aspectos: una acción puede volverse más fácil de negociar incluso en una sesión donde el movimiento del precio en sí es moderado o negativo.

En MC Markets no citamos niveles de precio exactos sin una verificación independiente de los datos de mercado. Te recomendamos confirmar los precios actuales, las fechas de desbloqueo y el número de acciones a través de tus propias fuentes de datos de mercado antes de actuar sobre cualquiera de las cifras mencionadas anteriormente.

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Análisis de Trading

La primera prueba del vencimiento del lockup se superó sin una venta masiva desordenada, pero el calendario todavía incluye nuevos tramos de desbloqueo alrededor del 20 de agosto, en septiembre y en octubre, cada uno de los cuales representa un nuevo riesgo de evento para la volatilidad. Vigila si la acción logra mantenerse por encima de la zona del mínimo histórico de $108 ante cualquier nueva debilidad, y si puede avanzar de nuevo hacia el precio de salida a bolsa de $135 como nivel de referencia a más largo plazo. Que se repita la resiliencia de esta semana de cara al próximo desbloqueo respaldaría una lectura constructiva; una reversión brusca con volumen creciente en torno a un futuro desbloqueo sugeriría que el aumento del flotante finalmente está superando a la demanda. Con la participación del mayor accionista bloqueada hasta junio de 2027, el riesgo de oferta más inmediato sigue concentrado en los tramos más pequeños y programados de 2026, en lugar de un único gran excedente dominante.